viernes, 25 de mayo de 2012

Tres Partres en que tenemos que dividr nuestro Salario


Tres partes en que tenemos que dividir nuestro salario


Gen 47:24  De los frutos daréis el quinto a Faraón,  y las cuatro partes serán vuestras para sembrar las tierras,  y para vuestro mantenimiento,  y de los que están en vuestras casas,  y para que coman vuestros niños.

Entendamos por salario todos los ingresos que Dios nos permite percibir durante un período de tiempo, regularmente un mes. Que proviene del fruto de nuestro trabajo, de ofrendas recibidas, de bonos extras, comisiones, herencia, negocios, etc.

Este estudio obedece a los tiempos que nos están tocando vivir de inestabilidad económica mundial, ya que el llamado gigante económico, es decir Estados Unidos ha sucumbido en esta área provocando un caos mundial.

Sin embargo, sabemos por la Palabra del Señor que en los tiempos difíciles y de caos económico, durante toda la historia bíblica, son los tiempos que el Único y Sabio Dios utiliza para prosperar a su pueblo; de esta cuenta es que Abraham, Isaac, Jacob, David, El Hijo Pródigo, y desde luego José (el hijo de Jacob) prosperaron de una manera sobrenatural.

Dios utiliza estos malos tiempos para prosperar a su pueblo con el único objetivo que cuando su pueblo prospere no se le atribuya la gloria al buen tiempo financiero, ni al buen tiempo de cambio monetario, ni al buen tiempo de oportunidades; sino para que la Gloria sea reservada solo para Él, quien hace sendas no las hay.

Estudiemos la solución que Dios le dio a Faraón para salir adelante con todo su pueblo de los siete años de pobreza extrema que llegaría a la tierra en su tiempo. Esta solución vino por revelación a un hombre llamado José quien era hijo de Jacob.

1.           QUINTAR EL SALARIO
En los días del sabio profeta José, se anunció un tiempo de escases para la tierra de Egipto, recordemos que Egipto era la potencia mundial de ese tiempo. Con todo y esto vendría un tiempo de pobreza, y apretura económica, para lo que José pidió que se ahorrara de todo lo percibido, una quinta parte o sea el 20% de lo que se recibía.

Quintar es dividir un todo en cinco parte, es decir el 20% de un todo. Después de haber sacado el diezmo que es la parte que Dios se reserva de todos nuestros ingresos mensuales, debemos ahorrar el veinte por ciento; aprendiendo a suplir nuestras necesidades mensuales con lo que nos resta.

Este quinto debe ser ahorrado, para un tiempo en el que  vendrá la oportunidad de invertir todo lo que hemos ahorrado. Recordemos que llegó el tiempo en el cual José tomó de lo ahorrado durante siete años, e hizo inversiones que Dios le puso en un tiempo oportuno, comprando tierras, bienes muebles, semovientes, y esclavos. Así nosotros ahora, de lo que hemos ahorrado en siete años, vendrá una buena oportunidad de hacer inversiones.

No importa la suma de lo ahorrado, Dios dará oportunidades para crecer y hacer en su tiempo, sabias inversiones echando mano de lo que hemos  ahorrado.

Pruebe siete años quintando lo percibido mensualmente, y en siete años me contará la oportunidad que Dios le pone enfrente para invertir y prosperar. De todos modos el tiempo pasará y puede que venga una oportunidad de invertir, pero al no tener los recursos optará por endeudarse, o lo que es peor, dejar correr la oportunidad.

2.           SEMBRAR
Siguiendo el consejo profético de José, el resto de la masa salarial que queda, es decir, de las otras cuatro partes lo que debemos hacer es sembrar.

Sembrar en los términos bíblicos es aportar de acuerdo a la gratitud y amor al Señor para su obra por medio de ofrendas; de la misma forma aportar para las necesidades de nuestros padres, de los pobres, de los huérfanos, de las viudas, y de los extranjeros.

El porcentaje de lo que se debe sembrar se hace de acuerdo a la gratitud, a la fe y la esperanza. En estos pasajes encontramos la actitud y proceder de los sembradores:

2Cor. 8:3  Doy testimonio de que con agrado han dado conforme a sus fuerzas,  y aun más allá de sus fuerzas, 4  pidiéndonos con muchos ruegos que les concediéramos el privilegio de participar en este servicio para los santos. 5  Y no como lo esperábamos,  sino que a sí mismos se dieron primeramente al Señor y luego a nosotros,  por la voluntad de Dios; 6  de manera que exhortamos a Tito,  para que tal como comenzó antes,  asimismo acabe también entre vosotros esta obra de gracia. 7  Por tanto,  como en todo abundáis,  en fe,  en palabra,  en conocimiento, en toda solicitud y en vuestro amor por nosotros,  abundad también en esta gracia. 8  No hablo como quien manda,  sino para poner a prueba,  por medio de la diligencia de otros,  también la sinceridad del amor vuestro.

a)   Se  puede dar de acuerdo a las posibilidades.
b)   Se puede dar más allá de las posibilidades.
c)   Cuando algo o alguien quiera impedirnos dar debemos rogar no nos quiten este privilegio.
d)   Es un privilegio.
e)   Se debe entregar primero el corazón a Dios.
f)    Se le debe entregar el corazón al ministerio que cubre, a la obra de Dios y a los que vamos a aportar.
g)   De la misma manera que buscamos la fe, la Palabra, y el amor, así se debe procurar ofrendar.

2Cor. 9:6  Pero esto digo: El que siembra escasamente,  también segará escasamente;  y el que siembra generosamente,  generosamente también segará. 7  Cada uno dé como propuso en su corazón: no con tristeza ni por obligación,  porque Dios ama al dador alegre.8  Y poderoso es Dios para hacer que abunde en vosotros toda gracia,  a fin de que, teniendo siempre en todas las cosas todo lo necesario,  abundéis para toda buena obra; 9  como está escrito: "Repartió,  dio a los pobres, su justicia permanece para siempre". 10  Y el que da semilla al que siembra y pan al que come,  proveerá y multiplicará vuestra sementera y aumentará los frutos de vuestra justicia, 11  para que seáis ricos en todo para toda generosidad,  la cual produce,  por medio de nosotros,  acción de gracias a Dios, 12  porque la entrega de este servicio  no solamente suple lo que a los santos falta,  sino que también abunda en muchas acciones de gracias a Dios.

a)   De acuerdo a lo sembrado, así también se recogerá.
b)   Antes de aportar se debe proponer primero en el corazón, es decir la cantidad y la intención debe nacer primero en el corazón.
c)   No dar con tristeza. Es algo voluntario, y no una imposición.
d)   Otra versión dice que no se de por necesidad, es decir que no se de por interés de recibir, lo importante es suplir la necesidad de la obra o del hermano, jamás la nuestra. Eso sería egoísmo, interés, mezquindad y un comercio.
e)   Se aporta con gozo.
f)    Dios ama al dador alegre.
g)   No siempre se recibe dinero a cambio, sino cosas más valiosas como las virtudes de Dios y su Presencia.
h)   Es contado como una buena obra.
i)     El dinero que recibimos es una semilla.
j)     El dinero que recibimos es para nuestro sustento.
k)    Dios multiplica y aumenta lo que  aportamos para que demos más.

NOTA
No hay que olvidar que estamos hablando de lo que se hace con el salario, que es todo lo que percibimos del fruto de nuestro trabajo honrado, justo, y diligente, de acuerdo a los talentos y creatividad que Él nos ha dado; y que sin afanes ganamos por su gracia y misericordia.

3.           GASTAR PARA NUESTRO SUSTENTO
Cada familia tiene un presupuesto diferente de acuerdo al número de personas que integran la casa, de los bienes que poseen, y las metas a que aspiran para el futuro, mientras peregrinamos en la tierra.

Para administrar la parte que nos queda es necesario hacer primero un presupuesto, que no es otra cosa que anotar en una lista los gastos que generamos mensualmente; desde los más importantes como el alimento, la vivienda, la educación, etc. hasta los menos importantes como el cable de t.v., adornos, etc.

El presupuesto sirve para no gastar más de lo que recibimos.

Sirve para evitar gastar algo antes de cubrir lo importante. Las famosas compras compulsivas.

Un consejo, no ir al supermercado con el estómago vacío, se le antojará todo, hasta lo que no es necesario.

Debemos ahorrar en especie como el agua, la energía eléctrica, la gasolina, etc. 

No sea tacaño con ud. o familia, el recrearse no es un gasto, es saber vivir, y disfrutar el fruto de su trabajo, no necesariamente para recreares se debe gastar grandes sumas de dinero, hay diversiones y paseos donde no se invierte mucho dinero pero los resultados de diversión son altamente satisfactorios.

Los hijos de Dios tenemos sabiduría para invertir en nuestro sustento con equilibrio y sabiduría.

Ecl. 2:24  No hay cosa mejor para el hombre que comer y beber,  y gozar del fruto de su trabajo.  He visto que esto también procede de la mano de Dios. 25  Porque,  ¿quién comerá y quién se gozará sino uno mismo? 26  Porque al hombre que le agrada,  Dios le da sabiduría,  ciencia y gozo;  pero al pecador le da el trabajo de recoger y amontonar,  para dejárselo al que agrada a Dios. También esto es vanidad y aflicción de espíritu.
  
Dios les bendiga, y que estos tres principios proféticos de José que significa Dios añade, que por cierto el sustento, el vestido y el techo son añadiduras del Reino les traiga sabiduría para vivir una vida equilibrada en la tierra. Recuerden Dios nos provee para que con liberalidad aportemos a los demás.

Hech. 20:35  En todo os he enseñado que,  trabajando así,  se debe ayudar a los necesitados,  y recordar las palabras del Señor Jesús,  que dijo: "Más bienaventurado es dar que recibir”.

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