Tres partes en que
tenemos que dividir nuestro salario
Gen
47:24
De los frutos daréis el quinto a Faraón, y las cuatro partes serán
vuestras para sembrar las tierras, y para vuestro mantenimiento,
y de los que están en vuestras casas, y para que coman vuestros niños.
Entendamos
por salario todos los ingresos que Dios nos permite percibir durante un período
de tiempo, regularmente un mes. Que proviene del fruto de nuestro trabajo, de
ofrendas recibidas, de bonos extras, comisiones, herencia, negocios, etc.
Este
estudio obedece a los tiempos que nos están tocando vivir de inestabilidad
económica mundial, ya que el llamado gigante económico, es decir Estados Unidos
ha sucumbido en esta área provocando un caos mundial.
Sin
embargo, sabemos por la Palabra del Señor que en los tiempos difíciles y de
caos económico, durante toda la historia bíblica, son los tiempos que el Único
y Sabio Dios utiliza para prosperar a su pueblo; de esta cuenta es que Abraham,
Isaac, Jacob, David, El Hijo Pródigo, y desde luego José (el hijo de Jacob)
prosperaron de una manera sobrenatural.
Dios utiliza
estos malos tiempos para prosperar a su pueblo con el único objetivo que cuando
su pueblo prospere no se le atribuya la gloria al buen tiempo financiero, ni al
buen tiempo de cambio monetario, ni al buen tiempo de oportunidades; sino para
que la Gloria sea reservada solo para Él, quien hace sendas no las hay.
Estudiemos
la solución que Dios le dio a Faraón para salir adelante con todo su pueblo de
los siete años de pobreza extrema que llegaría a la tierra en su tiempo. Esta
solución vino por revelación a un hombre llamado José quien era hijo de Jacob.
1.
QUINTAR
EL SALARIO
En los
días del sabio profeta José, se anunció un tiempo de escases para la tierra de
Egipto, recordemos que Egipto era la potencia mundial de ese tiempo. Con todo y
esto vendría un tiempo de pobreza, y apretura económica, para lo que José pidió
que se ahorrara de todo lo percibido, una quinta parte o sea el 20% de lo que
se recibía.
Quintar es
dividir un todo en cinco parte, es decir el 20% de un todo. Después de haber
sacado el diezmo que es la parte que Dios se reserva de todos nuestros ingresos
mensuales, debemos ahorrar el veinte por ciento; aprendiendo a suplir nuestras
necesidades mensuales con lo que nos resta.
Este
quinto debe ser ahorrado, para un tiempo en el que vendrá la oportunidad
de invertir todo lo que hemos ahorrado. Recordemos que llegó el tiempo en el
cual José tomó de lo ahorrado durante siete años, e hizo inversiones que Dios
le puso en un tiempo oportuno, comprando tierras, bienes muebles, semovientes,
y esclavos. Así nosotros ahora, de lo que hemos ahorrado en siete años, vendrá
una buena oportunidad de hacer inversiones.
No importa
la suma de lo ahorrado, Dios dará oportunidades para crecer y hacer en su
tiempo, sabias inversiones echando mano de lo que hemos ahorrado.
Pruebe
siete años quintando lo percibido mensualmente, y en siete años me contará la
oportunidad que Dios le pone enfrente para invertir y prosperar. De todos modos
el tiempo pasará y puede que venga una oportunidad de invertir, pero al no tener
los recursos optará por endeudarse, o lo que es peor, dejar correr la
oportunidad.
2.
SEMBRAR
Siguiendo
el consejo profético de José, el resto de la masa salarial que queda, es decir,
de las otras cuatro partes lo que debemos hacer es sembrar.
Sembrar en
los términos bíblicos es aportar de acuerdo a la gratitud y amor al Señor para
su obra por medio de ofrendas; de la misma forma aportar para las necesidades
de nuestros padres, de los pobres, de los huérfanos, de las viudas, y de los
extranjeros.
El
porcentaje de lo que se debe sembrar se hace de acuerdo a la gratitud, a la fe
y la esperanza. En estos pasajes encontramos la actitud y proceder de los
sembradores:
2Cor.
8:3
Doy testimonio de que con agrado han dado conforme a sus fuerzas,
y aun más allá de sus fuerzas, 4 pidiéndonos con muchos
ruegos que les concediéramos el privilegio de participar en este
servicio para los santos. 5 Y no como lo esperábamos, sino
que a sí mismos se dieron primeramente al Señor y luego a nosotros,
por la voluntad de Dios; 6 de manera que exhortamos a Tito,
para que tal como comenzó antes, asimismo acabe también entre vosotros
esta obra de gracia. 7 Por tanto, como en todo
abundáis, en fe, en palabra, en conocimiento, en toda
solicitud y en vuestro amor por nosotros, abundad también en esta
gracia. 8 No hablo como quien manda, sino para poner a
prueba, por medio de la diligencia de otros, también la sinceridad
del amor vuestro.
a) Se puede dar de acuerdo a las
posibilidades.
b) Se puede dar más allá de las
posibilidades.
c) Cuando algo o alguien quiera impedirnos
dar debemos rogar no nos quiten este privilegio.
d) Es un privilegio.
e) Se debe entregar primero el corazón a
Dios.
f) Se le debe entregar el corazón al
ministerio que cubre, a la obra de Dios y a los que vamos a aportar.
g) De la misma manera que buscamos la fe,
la Palabra, y el amor, así se debe procurar ofrendar.
2Cor.
9:6
Pero esto digo: El que siembra escasamente, también segará
escasamente; y el que siembra generosamente, generosamente
también segará. 7 Cada uno dé como propuso en su corazón:
no con tristeza ni por obligación, porque Dios ama
al dador alegre.8 Y poderoso es Dios para hacer que abunde en
vosotros toda gracia, a fin de que, teniendo siempre en todas las
cosas todo lo necesario, abundéis para toda buena obra; 9
como está escrito: "Repartió, dio a los pobres, su justicia
permanece para siempre". 10 Y el que da semilla al que
siembra y pan al que come, proveerá y multiplicará vuestra
sementera y aumentará los frutos de vuestra justicia, 11 para
que seáis ricos en todo para toda generosidad, la cual produce,
por medio de nosotros, acción de gracias a Dios, 12 porque
la entrega de este servicio no solamente suple lo que a los santos falta,
sino que también abunda en muchas acciones de gracias a Dios.
a) De acuerdo a lo sembrado, así también
se recogerá.
b) Antes de aportar se debe proponer
primero en el corazón, es decir la cantidad y la intención debe nacer primero
en el corazón.
c) No dar con tristeza. Es algo
voluntario, y no una imposición.
d) Otra versión dice que no se de por
necesidad, es decir que no se de por interés de recibir, lo importante es
suplir la necesidad de la obra o del hermano, jamás la nuestra. Eso sería egoísmo,
interés, mezquindad y un comercio.
e) Se aporta con gozo.
f) Dios ama al dador alegre.
g) No siempre se recibe dinero a cambio,
sino cosas más valiosas como las virtudes de Dios y su Presencia.
h) Es contado como una buena obra.
i) El dinero que recibimos es una semilla.
j) El dinero que recibimos es para nuestro
sustento.
k) Dios multiplica y aumenta lo que
aportamos para que demos más.
NOTA
No hay que
olvidar que estamos hablando de lo que se hace con el salario, que es todo lo
que percibimos del fruto de nuestro trabajo honrado, justo, y diligente, de
acuerdo a los talentos y creatividad que Él nos ha dado; y que sin afanes
ganamos por su gracia y misericordia.
3.
GASTAR
PARA NUESTRO SUSTENTO
Cada
familia tiene un presupuesto diferente de acuerdo al número de personas que
integran la casa, de los bienes que poseen, y las metas a que aspiran para el
futuro, mientras peregrinamos en la tierra.
Para
administrar la parte que nos queda es necesario hacer primero un presupuesto,
que no es otra cosa que anotar en una lista los gastos que generamos
mensualmente; desde los más importantes como el alimento, la vivienda, la
educación, etc. hasta los menos importantes como el cable de t.v., adornos,
etc.
El
presupuesto sirve para no gastar más de lo que recibimos.
Sirve para
evitar gastar algo antes de cubrir lo importante. Las famosas compras
compulsivas.
Un
consejo, no ir al supermercado con el estómago vacío, se le antojará todo,
hasta lo que no es necesario.
Debemos
ahorrar en especie como el agua, la energía eléctrica, la gasolina, etc.
No sea
tacaño con ud. o familia, el recrearse no es un gasto, es saber vivir, y
disfrutar el fruto de su trabajo, no necesariamente para recreares se debe
gastar grandes sumas de dinero, hay diversiones y paseos donde no se invierte
mucho dinero pero los resultados de diversión son altamente satisfactorios.
Los hijos
de Dios tenemos sabiduría para invertir en nuestro sustento con equilibrio y
sabiduría.
Ecl.
2:24
No hay cosa mejor para el hombre que comer y beber, y gozar del
fruto de su trabajo. He visto que esto también procede de la mano
de Dios. 25 Porque, ¿quién comerá y quién se gozará sino
uno mismo? 26 Porque al hombre que le agrada, Dios
le da sabiduría, ciencia y gozo; pero al pecador le da el
trabajo de recoger y amontonar, para dejárselo al que agrada a Dios.
También esto es vanidad y aflicción de espíritu.
Dios les
bendiga, y que estos tres principios proféticos de José que significa Dios
añade, que por cierto el sustento, el vestido y el techo son añadiduras
del Reino les traiga sabiduría para vivir una vida equilibrada en la tierra.
Recuerden Dios nos provee para que con liberalidad aportemos a los demás.
Hech.
20:35
En todo os he enseñado que, trabajando así, se debe ayudar a los
necesitados, y recordar las palabras del Señor Jesús, que dijo:
"Más bienaventurado es dar que recibir”.
No hay comentarios:
Publicar un comentario